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Gastón Nakazato (el otro lado)

Literal

Es_ser_nada

Ayudarme no podrás

mis vidrios se perdieron en la nieve.

Estoy solo muy poco en esta soledad

y solo en mi sal me sumerjo...

Lejos de las flores

está el mar

Lejos de mis lodos

la penumbra.

Miente el dios del tiempo

su eternidad

Ya no será de arena

el miedo ocre de las lunas.

Despierto

entre los rostros que ríen

No lloro

más de lo que me dejan mojar.

El vacío es turbio

como las copas mudas

tiñendo el cosmos

Llegó la seña:

‘La sombra desata su cuerpo

y me cubre...'

G. Nakazato 19/06/04

Una herida roja

Una herida roja

Miraba con cuidada emoción su reflejo... Todo coincidía: su cabello, en el dibujo de la ceja izquierda, apenas apoyada sobre el párpado mudo (interrogativo); adjunto a esos ojos negros (pupilas ocultas) que tan cómplices como sus manos, dibujaban el contorno de la entraña bravura...

Se pincharon los labios, estaban resecos, solo la fibra delgada de su piel amordazaba la angustia...

Y una pequeña flor, una herida roja, sostuvo marchita la mueca hostil del desamparo...

Fondo negro en la floresta y Coraza de gasa

Fondo negro en la floresta

Fondo negro en la floresta,

dónde será el siglo en que grites la espesura?

Tus voces mutantes pendulan golpes en mi tórax,

presurosos y sin aire,

como esta muerte agazapada.

¿Vendrán lo cuervos de tu ira?

¿Serán tan rojos como dicen?

 

En la vejez de las ventanas

se escuchan alas desde lejos...

¿No ves que el tiempo se ha caído

y está despierto ahí en mi cama?

7/octubre/98

Coraza de gasa

Coraza de gasa

Desnuda (sin piel)

¿Serás vos la que anda por la casa?

¿Serás la que duerme descalza y se despierta en el cuarto naranja,

al cuidado de ojos consternados (o mudos)

que te arrullan y te llevan con cuidado hacia otra parte?

 

¿Serás vos la que presiente estar vacía

y entre nubes de nácar y a la vez, sin alternativa?

 

¿Y si no hay respuestas?

¿Y si todo lo que digo es la dolorosa marca

del cigarrillo indeleble que me apagaron en el cuello..?

8/oct/'98

Novenas Nocturnas y Cartas a Marilia en el café

Novenas Nocturnas y Cartas a Marilia en el café   Novenas Nocturnas

Una noche como cualquiera, una soledad de uvas lentas se empecinó en caer en la trampa de las novenas nocturnas, y digo bien, aunque tan solo sea una metáfora enferma de ésas que no dicen nada, aquí, en el ambiente terreno.

Subyugado y en sombrío espasmo me dilato, me proyecto, me nutro -in vitro- e imploro, aunque más no sea implorar.

- Es una medusa, comprime y dispara-, agregó ‘la tonta'. Nombre supuesto otorgado en los tiempos de la renaciente- reciente luz de enamoramiento... - concluyó de un tirón el niño de la pluma y dicho y hecho, echó a seguir...

A esto

éstos

que son todos estos llantos borravinos que susurran como sorbos en el frío de esta copa, en el frío... Brujas que se fuman lo esfumable, lo insurrecto, lo ideal...

Por lo nuevo de este abrazo...

Por el viento de tus labios y de tus manos

que es todo esto...

 

Carta a Marilia en el café

Esto de andar eventualmente entre lazos consigue esfumar lo que no consigo, todas las cúpulas en movimiento en la hojarasca del serpentear de los vientos...

Canta ama tanta tierna, sublime en la habilidad de dispararme en sonrisas divinas y amarillas todo el amor...

Como en común acuerdo nos tuvimos en un último beso y bajó del umbral mutando en alada mariposa, casi naranja, casi violeta, casi todo. Perfecta flor de la tormenta.

Entonces, te bebí como en colores. Borravino me encendí y fui completamente tuyo en mi alegría. Amé tu silueta en el pasto, en el parque oscuro de la noche, en las escaleras del décimo piso, contra las babas, contra la pared, contra tu soplo y a los gritos. Con fuerza de labios, lenguas y manos y movimientos supuestos de profundo intento orgásmico en las ropas.

No olvido tu sangre en mi vientre, ni siquiera tus ojos...

Tus ojos, lejanamente tristes. Suaves, cercanamente bellos...

Yo sé que me olvidan (inexorablemente me olvidan) y dibujan el descanso para llegar así al silencio de la verdadera música; la que no se oye, la que se suicida en primaveras o en visitas del verano. Esperadas, por cierto.

Yo sé, pues ya te conozco, y no confiar en el credo significa decirme adiós... Bonita, princesa bonita... Bonita... Sencilla, agradable persona... Gran amor de mi pequeña vida... Más allá...

Del sueño a las palabras (tan torpes las pobres)

Tan chiquitita, en uno de mis hombros te dejaste llevar hasta las sombras de un banco del parque solitario. Esperando el amanecer retorné hacia un par de horas, en que agotar los recursos, era cuestión de mirarte y mimarnos en brisas caricias.

Ya nada dura lo suficiente, ya nada dura demasiado. La precisión cronométrica ha usurpado ponzoñosa los recintos del cristal (delicada piel del agua), cajita sonora que guarda los ojos y los besos más intensos.

Aromas, timbres, temblores. Latidos, frecuencias e intensidades. Al menos eso, es lo que me queda del cóctel de situaciones vividas.

Pero lo que más me condena es esta reflexión de las tres y cuarenta y cinco, momento en el cuál te extraño, mientras sé que estás dormida, mientras tus párpados duermen y no están-.

- Quisiera saber qué es lo que ven:

-Fosforescencias? -

-Peces azules?-

- Nubes sin nubes, tules de nubes, tules innubes?

Nubes innubes en este cielo en el que te imagino contenida entre las sábanas, hermana de mis sueños y principios.

Ya sos mucho más que un nombre. Llegás y te vas. Y sin robarte más de tu tiempo y de tu cansancio, yo también me voy...

Dos pasos y te veo de espaldas, tu cabello negro (que ya casi es el mismo). Te miro pensando en que tal vez me mires (sonriendo), para así reencontrarnos en estos abrazos llenos de un misterio que no deja de ser sincero y que a veces se transforma en mariposa, que parpadeando se posa en la corola de tu boca.

Aunque la negrura de la noche te hizo parte de su esencia y me quitó cualquier posibilidad de beso final. Aunque ya en ese instantáneo y acordado ‘sin adiós', habíamos coincidido en que las despedidas se hacían dolorosas, hasta el punto en que resultaban contraproducentes; tuve el enfermo deseo de que dieras media vuelta el rostro, para así encontrarnos en el aire cruzado de nuestras miradas.

 

A Marilia, desde algún árbol, desde algún día, desde algún astro...

Te ves tan cambiada, aún más violeta. No  es que caiga en la melancolía, es que necesito del diálogo cálido y de tu carcajada entera.

No estoy solo aquí en mi árbol, las brisas de marzo y sus amaneceres me animan bastante, yo diría que lo suficiente. Pienso en que algunos jilgueros se animarán hasta mis brazos. Tal vez las músicas (las de sus alas) me armonicen la savia, sonidos enteros de cielos turquesas, naranjas y fucsias...

Te veo mañana derramada a mis pies?

Recomiendo, recorras tus páginas y tus dedos, por las sombras de mis ramas, las que apuntan hacia el valle, hacia  el valle de los aires de tu sonrisa plateada...

Algunos ciervos me susurran las cercanías de un mar atiborrado de corales, donde habitan hipocampos, medusas y extrañas caracolas que en su interior cantan ecos furiosos y futuros; cantan los latidos que las habitan...

- ‘Nos vemos en un tiempo, la canción será de agua...' - Dicen.-

Y entre visiones, delicados mundos se abrazan, se chocan. Naturales, inexplorados u olvidados, se queman, se intoxican, se mueren... Y se dejan ir, como burbujas pululantes (ingrávidas?) Que secas implosionan, se comprimen en algún punto anacrónico del cosmos; quizá a la espera de alguna reacción, algún mero soplo de vida.

La tierra y sus diminutos seres me conviven, solo sueño cuando observo los colores y texturas que me regala el cielo. Es ahí, cuando el cambio imperceptible de paletas celestiales impacta en mi corteza y todas son estrellas y todo es tan cercano, tan cercano que es de plomo y me ahoga, y el fin es inexorable.

Inmóvil, a cinco segundos del perecer; los pájaros, las risas, las caracolas y sus ecos, tu voz y el corazón que tatuaste en mi madera, todo y aún más expira conmigo.

 

Y así los días...

Y así los astros...

Y así, los días de los astros...

CODA

Aún los veo

como dos continentes

abrazados bajo la inestable noche.

Sintiéndose sintiendo, la energía desplomarse en pedacitos...

Un brazo por acá

una oreja por allá.

El alma estallando en cada poro del cuerpo.

La mente bombardeando momentos de ternura

(pretéritas luces titilando como estrellas en el universo del recuerdo).

 

Ella se reía con toda la cara.

Él la miraba y se entregaba

y se confundían

y eran nexo.

Y eran ese punto de fuga mirándose a sí mismo (como al revés).

Dando vuelta los ojos

y viendo cada diástole

cada sístole

como medusas rojas

como flores

como guirnaldas navideñas...

Como glóbulo que recorre

hasta el último punto (de la tierra?)

 

Aunque pude estar equivocado

y ellos jamás se percataron de tal sentimiento

por demás surreal.

Ahora me atrevo a pensar (muy para conmigo mismo)

en que sus rostros estaban tan iluminados

que no había más amor

que esa sola gema

perdurando en esos niños.

Gastón Nakazato

La Plata (Bs. As.) 1997 - Oberá (Mnes.) 2001

Esperanza

Negro erizo el porvenir...

Amarillo papel sobre césped azul.

Verde cala contra blanca botella.

                                                                                                                                               25/sept./'98.-

Fin del Principio

 

Los cielos fatales y los hombres nubes,

reconocen los nueve mares y los mueven.

Mas el viento aún inventa sus molinos,

y la rudeza de las redes

Los hilos y sus tramas...

Un campo exhala el olor del trigo latente

que dejó de saber a amapolas...

Hinco- Nexos (introducciones)

- Esto, no se hace- dijo-, y bebió con el plato pegado a la boca. Sorbiendo gulosa y emotivamente el jugo final; el del fondo de la fuente.

- El jugo del tomate es una exquisitez -prosiguió- derramada y satisfecha, hacia atrás y con las piernas blandas y estiradas.

El ángel la miraba y escribía...

-Vos, me mirás y analizás - retornó sentenciosa -, es probable que necesites explicarme... O explicarte?

-Por qué hacés eso, ángel?- En las respuestas no siempre está la esperanza.

Los anhelos son los brillos que en tus ojos...

Y se calló... Y siguió durmiendo...

 

                                                                                                                                                        24/sept./'98.-

Cíclico resúmen

Oro de los dioses

de los cielos derramada,

líquido reloj de la vida

vuelto espejismo mudo evaporado...

La angustia y el reino,

todo se hizo sed.

La conciencia frágil

solo nombra el sudario del sol en los días que nos restan.

Ni el susurro de los huesos y la piel

desmoronados por la inmensa tarde,

podrán abrir sus ojos

ante el viento de moscas que los parpadean,

que infectan hasta las lágrimas

de ese niño negro y su hábitat de cobre,

resumido en plegarias que se pierden

en aéreos desiertos inhabitados ya,

pues hasta las nubes se han quedado sin alma.

 

Transcurso

Y yo pensando en tu casa, en tus cosas, en tus días noches lágrimas, que recuerdo y aventuro a pensar mientras discurren las nubes, las lluvias y los ojos, de habitación en habitación, de compromiso en compromiso, de punta en blanco por las calles oxidadas (rojas de acero), Voy pretendiendo el oro que paga por la magia; el aplauso, que paga con su estruendo la pirueta del aire encerrado, casi sólido, en pulmones hinchados, ungidos por extraños vaivenes tonales, interpretado encanto vuelto voluta de viento sónico esparcido entre moléculas mínimas de espacio contemplado.. Casi agua derramada de los cuerpos...                        Casi suerte hecha carne y tiempo, y reverencia agradecida en tablados atmósferas del mar de arena de exitosa ola atropellada, después montada como si el lado pluma de uno deviniera en espuma y el detalle del momento sea uno vuelto lágrima de nuevo, para caer suspendido en el medio de la nada, del pasto, del círculo de margaritas que desprendan su pétalo blanco sonrisa, su centro amarillo almístico... Su sol de enero que se vuelve al sur de los días venideros deshojado en sueños... tal vez lo que somos, seremos… lo que amadamente fuimos...

Yo , desde un lejano paraíso

Desde una tarde de sombras bruscas,

donde busco echar mis miedos,

algo por si acaso se me nublen los dedos...
Algo pronto así se desnudará...
Sal que escondes amor:

salvarías mi ser si las lilas están ya sin sombras?

Se sudario del sol, sed del dios de las manos...

Pienso desde ultrasombras

que mi ser se expande hacia otra esfera.

Me voy ya

desde un lejano paraíso

a olvidarme

de mi...

In loto

El 'oscuro' japonés perdido en sus jardines de lodo y de miel en sus manos, piensa que le sucede una canción y no le sale. Siente que está cerca, pero no le sale... Demasiado boldo lo ha dejado... cómo decirlo?

Tanta inmediatez le ha ensombrecido el iris... el parpadeo sensual se le derrite como lava fundiéndose en estanques... Y la piel se hace sonora, se vuelve delicada... aromada...insípida(solo porque no se la prueba). Solo porque uno no quiere arriesgarse al alud de la naturaleza más increíble: las garras chapoteando en las aguas...

Todo podría resolverse como un juego. Pero no se trata del juego. No se juega al 'sacarse la piel'. Pero quiérase, o nó; uno jamás debe admitir que está penando, que le duelen las mustias señas de lo que se fue, de lo que cambia de apariencia, porque la luz que le pega, sucede entre otros cromos, entre otros limbos de frases y besos, de musas, de roces de sueños...

...Pero si así nos iremos volando con los pájaros hacia otro eterno...?

Entonces...

el suave viento lo besó, sintió la proximidad del más bello destino. Esta vez supo que no debía apresurarse. Sin más se dejó ir y en sutil armonía recorrió su rostro de luz, su rostro de noche... Manos y fuegos, la hermandad sostenida en plena danza... "Lo que perdemos lo volvemos a amar". Los vaivenes de sus ojos... Las respuestas milenarias. Las rayuelas... El mundo debatiéndose entre crepúsculos... Y entonces la esperanza, ese bichito que parpadea de soslayo, amontonando toda su humanidad en un rincón, cantando desde el borravino sorbo hacia la textura del aire compartido... Humanas manos alando almas en aras del sol, 'la suma en pos de la musa' la magia, allí donde la vida comienza...

las puertas, las ventanas, los espejos...

Muy bién, aquí estamos...

emergiendo, con el agua desde arriba, desde abajo. Buscando los piolines los hilos invisibles, las partículas, las mechas... Bebiendo de este mate cotidiano, para calentarnos así un poquito más las manos. La mano torpe, huesuda, anudada entre las cuerdas, armonizando con dulzura la canción que se esconde entre las voces mustias, anonadadas, húmedas... La canción de agua, la transparente, la que se colgó de la luna para evitar el río, la que se perdió entre las calles similares a otras calles, la que se plegó en la pronunciación innominable... Por último, la que se dejó incendiar, para que en la hermosura siga sonriendo así, sí, así; como el mar te ha enseñado... Así de nutrida como un viaje... Así de emotiva como un instante.
Instintos de tormenta, mariposeando como volutas de este humo sabio y prematuro. Mera aproximación a lo contemplado...

Cheers!

Poecanto que atardece porque sí…

Pasando la negra mar en toneladas de sol,
advierto el plan de llevarte conmigo,
aunque la pena del tiempo en tus manos
es la muerte segura,
es la lluvia que para...
Y para qué ahondar
en terrenos de lodo,
en cúmulos de gotas que dispersan su aliento..?
Vasta es la penumbra en la que canto,
será tu arma
la fuerza sonrisa tal que desprendas,
cual sombra de tu entorno..
Y en el breve marchitar de la cadencia
es un abrir,
Eneroabril que conducirá a tus párpados...
Ojos mieles suave mar que mata…
Oberá (Mnes.) Domingo 15 Enero/ 2006.-